El martes 19 de mayo dimos inicio a un nuevo ciclo del Club de Poesía Un Mundo Feliz. Para este encuentro leímos algunos poemas de la Primera Poesía Vertical del argentino Roberto Juarroz. De hace años tenía muchas ganas de leerlo pero nunca encontraba el momento adecuado. El club de lectura fue el motivo perfecto para este primer acercamiento. ¿Qué nos encontramos? Varias sorpresas.
Los poemas seleccionados los leímos de una edición que realizó la Dirección de Literatura de la UNAM en 2012, con nota introductoria del propio Juarroz. Dentro de las ideas que expone el poeta sobre su propio ejercicio creativo, nos dice que "el poema se nos revela como invención y nos damos cuenta luego que el poema es también descubrimiento de la realidad". Esta idea es reiterada por otros poetas para quienes ese acto creativo de la poesía es una reinvención del Mundo, a la vez que brinda una nueva mirada de la realidad. En palabras del poeta "vivo el poema como una explosión de ser por debajo del lenguaje" en donde esa idea de debajo va a ser fundamental para toda su obra.
Juarroz nos quiere insistir en la rica plurisignificación de la lengua y que él no se conforma con lo puramente inmediato. Esa cualidad de la lengua es lo que le da un peso propio, se siente sólida, es vertical. Pensemos que para 1950 una de las mayores preocupaciones de la poesía hecha en Latinoamérica era esa necesidad de hablar de algo que fuera propio. Juarroz lo reflexiona así: "Creo que el problema no consiste en variar los temas, sino en una cuestión de tono, actitud interior, configuración simbólica y manejo del lenguaje". De ahí que, como dije previamente, su preocupación no es la realidad inmediata sino la disposición de quien hace poesía.
Al final de la nota introductoria nos lanza una frase de esas que siempre hay que tomarlas como el desafío mismo de toda escritura: "Desde dentro, toda obra es un fracaso. Pero creo haber buscado algo distinto. Y esa búsqueda, desde adentro o afuera, no es un fracaso". Con mucha expectativa nos lanzamos a leer y reflexionar la pequeña selección de poemas.
Aunque, como señalé al inicio, apenas revisamos algunos poemas de su primer libro de poesía, de manera inmediata encontramos los Grandes Temas tratados de muy diversas maneras. Porque nos encontramos con Dios y dios, porque la Muerte aparece no como un hecho (recordemos eso de mirar debajo) sino como una posibilidad de la reflexión. Esta fue la idea que se me quedó en la cabeza con la lectura de la muestra de poemas. Es un autor que invita a la vez que nos muestra sus reflexiones sobre los Grandes Temas. Porque no se queda solamente en enunciar que la vida humana está cruzada por la incertidumbre, las dudas profundas sobre quiénes somos o qué somos, las caídas y golpes de la vida...
Juarroz nos tienta a lanzarnos en esa caída vertical y experimentar todos y cada uno de los momentos. Muy en tono de las propuestas de Vicente Huidobro, puntualmente en su enorme poema Altazor:
La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
Ahí queda la invitación abierta a seguir aproximándonos a la inquietante poesía de Roberto Juarroz y su Poesía Vertical.

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