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La Inteligencia Artificial de Spielberg y Kubrick

 

I.A. (2001)

Estuvimos viendo la película Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg en el cineclub Un Mundo Feliz. Yo no la veía desde el año 2004 más o menos. Me había dejado impresiones profundas. Verla de nuevo en nuestro encuentro virtual ha sido una muy buena experiencia y ver una muy buena película casi olvidada, de nuevo. 

 

Después de un largo periodo de ausencia del espacio, regresamos al Cineclub Un Mundo Feliz. Si usted no conoce este proyecto, es una iniciativa en la que nos encontramos en la plataforma Kick y ahí vemos películas, mientras que podemos comentarlas. 


La propuesta fue regresar a un clásico de la ciencia ficción que, a mi parecer, ha sido injustamente olvidado por la memorabilia del cine. Pocas veces aparece en listados de películas del CiFi. Quizás porque, los puristas de los géneros dirán, es un cuento de hadas. Cómo le temen al fantástico. 

La expectativa era alta porque detrás están dos grandes del cine estadounidense: Steven Spielberg y Stanley Kubrick. ¿El mismo de La Naranja Mecánica y 2001: Odisea en el espacio? Sí, el mismo. ¿Cómo es eso?

Esto que acá cuento está dentro de lo que circula por la red. El proyecto original de la película es, efectivamente, de Kubrick. Todo parece indicar que desde los años 70 del siglo XX quería llevar a la pantalla esta historia, basada en el relato Los superjuguetes duran todo el verano, de Brian Aldiss.

Acá me detengo un poco sobre el relato. Si no lo has leído, puedes saltar hasta donde anuncie el final de los spoilers. 

Es un cuento enmarcado en la clásica ciencia ficción futurista de los años 60 y 70, donde el autor especula a su manera la manera como se vivirá en un futuro, supongo, algo distante. El relato, que cuenta un día de la vida de la familia Swinton, nos muestra la interacción entre la vida cotidiana y la tecnología a través de androides y muñecos con formas de pensar muy humanas. Entre ellos está David, "un servilhombre de tamaño natural". La novedad radica en que es poseedor de inteligencia. Y es un niño. La historia nos la cuentan desde el punto de vista principalmente de Mónica Swinton, esposa del investigador Henry Swinton, quien es el director de la empresa creadora de estos androides. Tener hijos es casi imposible. Largas listas de espera ya que el mundo está superpoblado. Claro, las personas de más recursos controlan la cantidad de la descendencia a través de estrictas normas de gobierno. Y para eso está David: un "reemplazo". 

La película agrega una capa de drama para efectos de la misma. Sí hay un hijo, pero está en estado de suspensión. Mónica lo visita todos los días. 

El cuento cierra con que Mónica y Henry ganan la lotería de la paternidad y ahora ven a David y su compañero, el oso Teddy, como algo que sobra. David tiene una pregunta: ¿qué es real?

Hasta acá los spoilers del cuento.

Kubrick sabe que no podrá llevar a cabo este proyecto. Así que se lo cede a Spielberg para que le dé forma y la haga realidad. Kubrick no alcanzará a verla. Muere en 1999.  

La película toma la última pregunta del cuento y proyecta su respuesta hacia un futuro inalcanzable, al menos para la humanidad. El hijo despierta. Un típico niño gringo montador e insoportable. Mónica, en un acto de desespero final, toma a David y a Teddy y los abandona en un bosque. Para siempre. 

David quiere regresar, pero sabe que solo podría si fuera real. Así emprende la búsqueda incansable de la Hada Azul del cuento de Pinocho para que le dé vida humana y así será amado por Mónica. Pasan dos mil años y terminan en el fondo de una ciudad tragada por las aguas. 

El final es el elemento fantástico de Spielberg, un giro clásico de sus historias clásicas. 

¿Por qué me gusta tanto? 

Porque el entorno es de ciencia ficción: la tecnología, las creaciones, las relaciones. En el fondo sigue siendo la pregunta que muchos hoy se hacen sobre las IA contemporáneas. ¿Son inteligentes? 

Reitero: la respuesta de la película es fantástica. En nuestro mundo estamos todavía lejos de la existencia de un David o un Teddy. Es lo que llamaríamos una búsqueda sin sentido.

Me encanta esta película porque, después de más de 30 años, sus efectos son mejores que muchas producciones y algunas súperproducciones de los últimos 10 años.  Las tomas, el ritmo, la atmósfera, en esa mezcla justa del cine de entretenimiento de Spielberg y el tono más sobrio de Kubrik. Un balance que quizás no volveremos a ver. 

La recomiendo para quienes disfrutan de una buena historia de ciencia ficción que convive con el fantástico.  Eso sí, no es una película para puristas del género. 

 

1 comentario:

green leaft dijo...

Concuerdo con la calidad de los efectos especiales, aún más considerando la edad de la película, digna de dos grandes.
Me gustaría resaltar la característica de la sensibilidad, la bondad y el amor de la criatura artificial y del juguete compañero hacia un ser humano, cuya respuesta son los actos dañinos del niño real y la indiferencia de sus padres. Otro gran impacto es el de la búsqueda de la destrucción de los seres artificiales por parte de los humanos cuando los consideran inservibles, contrastada con la lucha de las criaturas por permanecer, restaurando en la chatarrería- basura sus partes afectadas, o huyendo de sus devastadores. Mensajes contundentes.
Gracias por la bondad tuya Diego, me siento muy feliz de que compartas tan especiales gustos y conocimientos con nosotr@s.

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